siempre hay algo que contar...

jueves, octubre 06, 2005

alas nuevas...

Quisiera que tuvieras un instante para volar por la ventana. Que supieras de los campos, de las gentes y de los bosques de algodón que nos separan. Que conocieras la verticalidad del tiempo y la forma en la que éste nos mima y suaviza las juntas de nuestro cuerpo. Si pudieras evaporarte, y rehacerte, en los momentos y lugares que han poblado mi torpeza. Desearía que vieras, y tocaras, las llagas de acero que cargo en mi superficie. Que con las manos las recorrieras, y calentaras, y así sellaras. Para que no regresaran ni en un millón de vidas, o de muertes, que al fin y al cabo sumarán lo mismo. Quisiera que de una vez despedazaras la muralla invisible que acota tus deseos, que fundieras la cúpula metálica del cielo establecido, y con ella te construyeras una nueva armadura. Quisiera que, al volar, plegaras el arco iris para en un futuro extenderlo al antojo de nuestra lluvia. Que planearas, cubriendo desiertos y plantíos, hasta la extenuación de lo cotidiano. Y allí te esperaría, mitad encuentro, mitad despedida. Te haría ascender, despojándote del lastre de la piel muerta y de las falsas devociones. Extirparía los restos de las ternuras nocivas y, de tus ojos, el velo que enturbia tu inherente claridad. Treparíamos por las nubes hasta ver todos los mundos, cada vez más y más pequeños, y así elegiríamos uno en el que establecernos. Cuando cayéramos en él, con toda delicadeza, te arrancaría las alas. Y arrancaría las mías. Veríamos así cómo nacen unas nuevas. Unas sin contaminar. Unas que no recordaran el camino de vuelta.