siempre hay algo que contar...

jueves, octubre 06, 2005

alli donde vamos...

Allí donde vamos, le dijo, no tendremos que escondernos, ni mentir, ni mirar de reojo los pomos de las puertas. No hará falta maquinar escenas que se superpongan a las reales para coartar el miedo. Ni asumir que la falta de libertad es un precio justo a pagar para poder caminar de la mano. Allí donde vamos no habrá fuentes de dolor salpicando en cada esquina. Ni se abrirán heridas al paso de cada columna de aire confundido. Los juicios se harán cuando sean necesarios y no a cada soplo de aliento común. Allí donde vamos, no necesitaremos los cuadernos de excusas, ni una máquina del tiempo que distribuya los encuentros. Allí donde vamos dormiremos tranquilos, sin tribunales de inquietudes que entorpezcan nuestros sueños. No habrá nadie que censure lo que es incensurable, por real y por ecuánime. Allí no existen los egoísmos, ni las voces vacías que se ahoguen en el absurdo de gritar por gritar. No perderemos ni un solo instante de verdad en beneficio de la duda que estremece los estómagos. Todo será tan puro, y tan inocente, que no habrá ranuras para la falta de comprensión. Allí donde vamos seremos nosotros y no nuestra imagen proyectada sobre el telón de un escenario. No habrá ojos que escudriñen cada pequeño ritual de cercanía. No habrá inquisición ni recelos sumarios que nos alejen de la ilusión que genera la alegría cuando no hace daño a nadie. Tan y tan inocentes, que haremos jirones con nuestras propias falsedades. Y con ellos, trapo, y vela, para que la apariencia navegue y se hunda, lejos, mar adentro. Y así, sin guión ni decorado, sin disfraces ni focos que circunden lo que sí puede verse, reiremos más y sufriremos menos. Allí, por fin, no habrá nada que disculpar, nada que perdonar, y nadie a quien herir.