siempre hay algo que contar...

lunes, octubre 27, 2008

y ni así...

Al despertar, ponía cada mañana barro en los ojos de la tormenta. Era sutil pero abstracta, enredadera que agoniza entre escombros de murallas anteriores. Era muérdago y primavera, sujeta al clima perturbado de las pasiones postizas. Y yeso, sábana transitoria para lienzos contaminados. Ponía voz al silbido de la ciudad abandonada. Y miedo, pequeñas dosis de hielo intercaladas entre los nombres. Era vértigo y espora, andén y miel corrompida. Lo se. Tengo sed junto a los paisajes. He caminado tanto. He remontado tanto. He remado hasta escurrir mi cordura. Y helo aquí, un murmullo incomprensible que diseminan las gaviotas. Una herida que supura. Un manto de pereza. Hela aquí. La sonrisa simulada de cualquier recién llegado. Luz y apatía, de tan intensas y desangeladas que torturan el calendario. He visto círculos de animales. Conozco la geometría de cada naturaleza. Y ni así he renacido. Y ni así he abierto los ojos. Y ni así he sorteado el frío.