siempre hay algo que contar...

viernes, mayo 27, 2005

hoy me toca a mi llorar...

Hablan de mi los perfiles de las rocas. Y las aves. Y los cuerpos celestes que se despintan del firmamento. Sueños. Y arena. Dicen que es más veloz el miedo que la luz. Y la luz, que la verdad. Por eso siempre llega tarde y subsiste oculta. No sé apreciar con exactitud los latidos de la naturaleza. Pero escucho a cada minuto su profundo respirar. Quimeras. Bandejas ciegas donde se sirve la ira. Cuchillos oxidados que despellejan la soledad. He nadado en los arroyos pálidos, en los embalses de lava y en el delta en el que se mezclan el perfume y la escoria. Confundo la miel con resina. Y absorbo el estrépito de cien huracanes. Todo se nutre de mi. Y yo me nutro de todo. Contemplo la decadencia adherida a las piedras, y percibo como el tamiz se decolora. Advierto impasible la agonía de los montes, y los vestidos de corteza, y las flores rotas. Las ventanas selladas y los párpados ya resecos de tanta sal. Enmohece la nieve y los frutos tornasolados emergen en desbandada. Naranjas, rojos, verdes y amarillos. Duermen los animales que fluctúan en la sombra. El cielo enmudece y el tiempo se atrinchera. Y yo, escorzo y obviedad, acompaño a las farolas en su injusto trasnochar. Estiro los brazos. Tanteo. Y tropiezo en mil aceras, jardines y podredumbre.

El mundo se precipita sobre un lecho de hojas secas. He llegado tarde. Hoy me toca a mí llorar.