siempre hay algo que contar...

jueves, octubre 06, 2005

y sois el futuro...

Estáis todos tan vacíos que a veces me da pena existir a vuestro lado. Igual que me dan pena los troncos huecos de los árboles que un día lucieron en plenitud. Es como si os hubieran extirpado lo más puro de nuestra naturaleza para sustituirlo por el aire gélido de la indiferencia. Carcasas que al avanzar chirrían en muecas robotizadas. Guiños tan comunes y tan falsos que corrompen todo lo que rozan. Sois la angustia de las criaturas desaprovechadas, las que pululan por los hemisferios de la simulación y el artificio. Sois el gesto antinatural que nace esperando otro gesto. Y así, en cadena, nada es real y todo es tan triste como el día a día de las marionetas rotas que se pudren en una caja. Porque, aunque no podáis notarlo, al igual que ellas, os estáis pudriendo por dentro. Como los cadáveres maquillados, de hermoso aspecto y nula existencia. Sois la sonrisa ensayada y postiza con la que creéis conquistar peldaños de esta inmunda escalera. Sois las baldosas sumisas sobre las que caminan aquellos cuya sola presencia os corta la voz. Sois un decorado, de piedra y cartón, ante el que representáis vuestra patética función de gusanos que sueñan con ser mariposa. Agradecéis cada cucharada de humillación que vierten sobre vosotros. Cada patada y cada insulto. Vuestra alma destila la mugre de los que se saben vuestros amos. Y vuestra lengua apesta a las suelas que debéis ir lamiendo para abriros camino. Antes, erais sólo la mierda necesaria que esputa una sociedad enferma. Bastaba con mirar a otro lado. Pero ahora todo ha cambiado. Ahora la mierda se ha expandido y lo cubre casi todo. Ahora sois la implacable mayoría. Minucias clonadas bajo un patrón burdo, basto y repetitivo. En definitiva, sois lo que hay, y no hay más. Y por mucho que lo desee, no vais a cambiar. Carentes de emociones, sois simples, torpes, ignorantes y previsibles. Y, aun así, sois el futuro. Que vergüenza. Que Dios nos pille confesados.