siempre hay algo que contar...

jueves, abril 14, 2005

prefiero...

Prefiero la luz tenue de tus ojos a media asta que la mirada inquieta que avanza junto a la duda. Prefiero tu ronroneo a las frases incisivas que requieren de la lógica para ser descifradas. Prefiero que el mirlo siga mirándome sin acercarse, manteniendo vivo este ritual de cariño sin conquista y de respeto sin entrega. Prefiero que sigas siendo tú, y seguir siendo yo, sin mutar en función de lo que se espera de nosotros. Prefiero mimetizarme a llamar la atención. Prefiero lo que deseo a lo que necesito y lo que espero a lo que llega. Prefiero el pan para hoy. Y mañana, ya veremos. Al final, prefiero abandonar a reiniciar el camino. Y el milagro de aprender, siempre, antes que el peso de enseñar. Prefiero un pedazo de playa en común a media ciudad para mi. Y, a veces, una canción antes que un beso. Prefiero ser sincero a ser delicado. Y prefiero ser justo a ser poderoso. Prefiero la caricia cómplice de una sonrisa antes que el frío en los ojos sumisos de los que respetan con miedo. Prefiero ser listo a ser valiente. Y ser valiente a ser disciplinado. Prefiero el papel a la pantalla. Y prefiero llorar a desgarrarme por dentro. Prefiero el erotismo implícito de aquellas actrices antiguas, dejando entrever entre bambalinas la carne justa para imaginarlas sin distinguirlas, sin tenerlas, sin ensuciarlas como a las de ahora. Prefiero los pocos versos que salen de la basura para acabar en nuestra boca a los muchos que sufren a la inversa el mismo proceso. Prefiero una palabra torpe a mil imágenes huecas. Y prefiero que no me entiendan a tener que explicarme. Así es. Miro al cielo, miro mis manos vacías, y prefiero de largo cien pájaros volando.