siempre hay algo que contar...

jueves, abril 14, 2005

un dia...

Un día te diré que el equilibrio no se encuentra en aquello que deseamos si no en aquello que podemos permitirnos. Y que a veces debemos anteponer la infelicidad al completo desorden. Triste pero cierto. Desclasificaré mis pasiones para expresarte que los entusiasmos son universales aunque sus efectos, particulares. Y dependen de cómo veamos escorarse el futuro. Un día te explicaré que ni yo mismo sé qué nubes ensombrecen mi cabeza. Ni cuáles son los recuerdos que me robaron la inercia. Un día te contaré una historia, preciosa pero imposible, acerca de dos personas. Un día te escribiré, con la mano temblorosa, que a veces es sólo el tiempo, o sólo el momento, los que deciden por nosotros. Y te detallaré cada instante de presencia que hoy ni imaginas. Porque lo que hoy imaginas es sólo el primer peldaño de una escalera enorme. Hecha con proyectos y emociones. Hecha con renuncias y verdades. Un día sabrás que las cosas se vuelven complicadas en contacto con nuestra lógica. Pero que en sí no lo son. Y que esta paradoja, resulta insalvable. Un día te meceré con el aire de las palabras que hoy no me atrevo a decirte. Y haré que todas las lágrimas remonten por tu cuerpo y vuelvan a sus cavernas. Preciosas, por cierto. Un día declararé ante este tribunal que son mis sentimientos. Y ellos, y tú, sabréis absolverme. Un día te confesaré que, sin pretenderlo, pudimos habernos hecho mucho daño. Y te enumeraré todos y cada uno de los motivos que han hecho de este corazón un vehículo inestable. Todas las promesas y todos los desenlaces. Un día te señalaré dónde encallaron mis dudas. En qué extraños arrecifes perdí el equilibrio. Te explicaré que todo es relativo, y que lo que hoy no tiene sentido, mañana sí lo tendrá. Un día, te contaré que a veces mi paisaje resulta tan frío, y tan desolador, que no quisieras formar parte de él. Y que me esfuerzo continuamente para que no sea así. De verdad. Un día te haré saber que tras mi mirada pudiste ver todo lo que escondía mi voz. Por torpe y entrecortada. Un día. Un día te explicaré que yo también sentí, aunque no supe demostrarlo.