siempre hay algo que contar...

jueves, abril 14, 2005

cuando me duele el corazon...

Cuando me duele el corazón me lo llevo al mar, o al cine, o la barra de algún bar en el que pueda entretenerse contando palillos. Cuando me duele el corazón le doy cerveza, y le río, y le cuento historias de cuando estábamos en Irlanda, o en La Haya, o en Formentera. Cuando me duele el corazón le pongo canciones, y se las canto, y se emociona como un adolescente idiota. Le digo que no se preocupe, que se le pasará pronto, que se acuerde de todas las otras veces. Cuando me duele el corazón, consciente de su hipocondría, le dosifico placebos que lo mantengan ilusionado. Le digo que el viernes veremos a esa camarera que tanto le gusta, que el sábado iremos a pescar, y el domingo al partido. Cuando me duele el corazón lo meto en un concierto para que salte, y coree melodías, y se sienta aliado con otros corazones. Lo obligo a bailar, y a trasnochar, para que se canse y después se duerma enseguida. Cuando me duele el corazón le hablo despacio, como a los niños, le prometo cosas o le compro algún juguete. Cuando me duele el corazón lo tumbo en el sofá, le pongo la manta y le busco algún documental de animales que parecen personas. O lo subo al coche y me lo llevo de compras para que elija algún libro o algún disco con los que distraerse. Cuando me duele el corazón le explico el proyecto de algún largo viaje que es probable que nunca hagamos. Pero a veces consigo que se lo crea, y entonces se alegra. Cuando me duele el corazón le pongo tiritas en forma de olas, o estrellas, o caras conocidas que sé que sabrán sedarlo. Cuando me duele el corazón escribo, y así lo despisto, y le hago creer que el protagonista no es él, si no otro.