señales de humo...
Quizá debiera recurrir a las señales de humo, o conseguir esas luces que se usan en la pista del aeropuerto y colocarme ante tu ventana. Quizá si me disfrazo de gallina y paseo en círculos alrededor de tu casa, o si secuestro un autobús cargado de colegiales. Quizá si alquilo una avioneta y me declaro con una enorme frase que cubra el cielo de la bahía, conseguiré que te fijes en mi. Por lo visto, los medios tradicionales no han surtido ningún efecto. Al principio se trataba sólo de un interés recién despertado, de un gusanillo que daba vueltas por mi estómago cuando estabas a mi lado. Pero ahora es algo personal. Más allá del enamoramiento del que haya podido caer presa, se trata de un reto. Puede que si te consigo, pierda el interés. Puede que lo que me motive sea sólo la lucha. Pero ese es un tema que ahora no debe preocuparme porque ya se verá más adelante. Quizá deba plantearme un cambio radical de maneras y pasar de todo. Dicen, los que siempre aconsejan, que lo mejor es que no te haga caso, que te ignore y que así tú te empezarás a interesar. Vaya mierda de estrategia, creo yo. Pero está claro que estoy pez en tácticas sentimentales. Yo prefiero lo de siempre, lo de demostrar y esperar a que me demuestren. Pero dicen que la cosa no va así. Dicen que para triunfar hay que hacer sufrir al contrario. Pero ¿qué contrario?, joder, estamos hablando de alguien que te gusta, no de la puta batalla de Waterloo. No lo entiendo, con lo fácil que es decirle a alguien “oye.. esto, que.. me gustas”. Y punto. Pues no, cuanto más cariño desees obtener, menos debes dar. Cuanto más cabrón, mayor beneficio. Pues vaya teoría chapuza. Es más, si es así, no quiero. Paso de tratarte como el culo. Si yo lo que quiero es que me quieras, no que me odies para luego quererme. Creo que esa fase nos la podríamos ahorrar. Quizá soy un tío anticuado y no me sale eso de actuar como un cerdo. En fin, ¿sabes qué te digo?, que si te gustan los cabrones te busques uno, que el mundo está lleno. Que yo seguiré con mi palo, a mi bola, demostrando lo que siento y cagándola las veces que hagan falta. Que no me va ese rollo de fingir ni de actuar. Mira, ¿sabes que te digo? Que paso de ti, que te den, que ya no me interesas.
Ring… ring…ring…ring
Sí, ah! Eres tú… ostras! llevaba tiempo esperando que me llamaras. Sí, ah! Que has leído la carta.. sí… y quieres que quedemos.

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