siempre hay algo que contar...

miércoles, diciembre 07, 2005

la tez de los madrigales...

Yo te daría agua de los naranjos si fueras capaz de mirarme a la cara. Y nieve, de la que nace bajo el olivo cuando mueren los otoños. Yo giraría hacia ti la tez de los madrigales, lunares sobre la hierba que proyectan sin deslumbrar su cinexín de primaveras. Yo te robaría inviernos, en cajas de madera y fondo de paja, con los que traficar en julio mientras otros se derriten. Y te impregnaría, de barro y sal, miedo y purpurina. Yo te miraría en el rumor de las aguas donde alborota la espuma. Te invitaría a compartir el oxígeno de los bosques donde temo dormir solo, aquellos en los que se reúnen a debatir los ruidos sin procedencia. Yo te instruiría en las caricias del helecho, tan livianas que hipnotizan. Y en las ingenuas palabras del viento al golpear la persiana. Te adiestraría en verbos y amaneceres tan intensos que marean, como marean nuestra imperfección los aromas más sutiles. Te vestiría de arena y fósiles nacarados. Todo en su sitio y todo difuminado, como en las obras que no describen sino sólo sugieren. Yo te haría olvidar la miseria de los hombres que entorpecen el camino. Te dotaría de alas con las que poder planear. Y te pediría que, alguna vez, planearas volar conmigo.