siempre hay algo que contar...

jueves, mayo 05, 2005

premisas ignoradas...

No he contrastado la viabilidad del ideario que un día establecí. No he hecho balance, ni largas listas con pros y contras. No he intentado visualizar, en una existencia paralela, las ganancias y las pérdidas que de ella derivarían. En bienestar, en abundancia, en miedos y en ternura. No he valorado la posible cuota de soledad que acompaña a todos mis proyectos. Ni he hecho la suma de lo alcanzable y de lo quimérico. No he calculado la autonomía de mi ilusión, ni la de mi cerebro, ni la del motor de mi autosuficiencia. Sólo he visto en bocetos de trazos sinuosos lo mejor de lo que ni vivo ni poseo. Los logros pomposos, los paisajes hipnóticos, las experiencias vitales ataviadas de paz y regodeo. Pero no he vislumbrado penurias, ni desvelos, ni todas las trabas que seguro maltratan las vidas que desconozco. No he pensado en el probable colapso de mis sentidos, en la falta de lucidez, en el frío que azota a los que huyen sin motivo. No he tasado la miseria ni la escasez de las almas desubicadas. Ni he tanteado el dolor de un corazón vagabundo, sin hábitat, ni promesas, ni calendarios.

No. No he hecho nada de eso. Porque son estas las premisas que condicionan el coraje. Las que aprisionan los sueños. Las que nos cortan las alas.