esta es mi boca...
He llegado a tu esfera, ésta es mi boca. Como fruta en medio del desierto metálico. Miel, y piel de enredaderas solapadas por el viento árido de tiempos peores. Amor, y sombra. Ayer enloquecía al contacto con la luz. Así llego, y entro, trasegando por caminos aun sin mutar. Despierto en el roce del agua fría de febrero redibujando mi cara. Tu espejo colorea mis espacios bitonales, lo que fui, sujeto a un ábaco de dudas oxidadas, inmóviles, incapaces de deslizarse hacia donde el tiempo suma. Han dormido alfombras, y lienzos vacíos, y cartas quemadas, allí donde establecí mi punto de partida. Han anidado pájaros de otras galaxias, y todas las aceras rubias y cálidas de un agosto enloquecido. Una mano equivocada, un beso a destiempo que ha implantado sin criterio un extenso mundo de sapos. Mírame. Dame tiempo. Sólo al tocarse descubren los niños que la piel es un canal de conexión con el alma. He cargado estaciones en relojes parados. Una, y otra, y otra más, hasta romper sus contornos. He sobrevivido flotando en tus brazos. Y un firmamento de balizas en cada ángulo que esquina tu figura. Eras lluvia y ternura, suerte y contratiempo, nieve y caramelo.
He trepado hasta tu lógica. Y hemos visto, desde el tejado de nubes, cómo los ángeles mercadean con la agonía. Respiro lo que exhala tu hemisferio. Eres la delicia de las palabras ausentes. Como el fluir de las cadenas rotas. Como la paz de la sábana impoluta de una muerte dulce. He previsto las horas marchitas y las he apilado junto a los rastrojos en los que se acomodó la tristeza. He prendido fuego a todo. Así, embudo de humo de la tierra al infinito, han sabido las miserias, todas las miserias, que no habría más treguas, ni más inmunidad, ni más invitaciones. He fluido bajo las puertas donde se pudren los tesoros que nadie cree merecer. Me he fragmentado, en mil pétalos volátiles, para encontrarte en el aire de las ciudades oscuras. He rastreado la estela y el perfume de animales que te rozaron. He impregnado la luna de mi y la he invitado a tu comparsa de bienvenida. He interrogado a las flores, a los cirios y a las cometas. He involucrado a las farolas, a los gatos, a las piedras y a las estrellas. Y te he encontrado.

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