siempre hay algo que contar...

martes, enero 10, 2006

mutuo regalo...

Sólo pretendo generar tus emociones. Invierto el tiempo en conseguir arrancarte una sonrisa, o un sollozo, o una mueca trivial que te aisle por un instante. Dispongo en la mesa platos para que comas si te apetece. Para que bebas lo que quieras. Para que te sientes y hables si no tienes hambre. Abro y disecciono lo mejor y lo peor de cada rotación, tanto veraz y tanto mentira. Procuro sufrir para trasmitir sufrimiento. Y procuro reír para divulgar la risa. O soñar, dudar, temer, desear y amar. Intento recorrer lo vulgar y lo exquisito, lo natural y lo desconocido. Vivir vidas que no viviremos y enrolarnos en aventuras ojalá fascinantes. O hundirnos, ahogarnos, en la absoluta desgracia de todo desamparo. Intento rozar los umbrales de un dolor que esperemos nunca experimentar, y hacer equilibrio por los vértices de la más absoluta alegría. Pasear por épocas que nos han precedido, o asomarnos a aquellas que están por venir. Y a veces, sólo a veces, acercarnos con torpeza a los estilos reservados para los nombres sublimes. Acariciar tragedias o versos con el mayor coraje aunque con limitada fortuna. Darle valor, quizá demasiado, a toda existencia, hurgando en el quehacer de los mundos interiores. Aquellos mundos privados que nos estremecen y nos maltratan. Aquellos que dictaminan, cada mañana, el color de nuestro gesto. Poner una semilla, día a día, con la tremenda ilusión de que tú decidas hacerla germinar. Y así, convertir todo esto en un pequeño, sincero y mutuo regalo.