siempre hay algo que contar...

jueves, abril 14, 2005

estaciones incompletas...

Estudio el ocaso de las estaciones incompletas. De los campos helados. De la noche, y de la ambigüedad de los vasos. Leo la tierra, árida en porciones que se disputan hombres y gusanos. Y vuelo, por encima de las lápidas que despuntan en esta quietud. Es el tiempo un desafío. La apuesta sin valor de los que se deslizan entre balizas que mutan según desvaríe la esperanza. Repto, por los pasillos que conducen a la pasión y al olvido. Siento frío en tus enredaderas. Hojas muertas y savia, que gotea blanquecina entre tu cielo y mi pared.

Algunas mañanas, recorría de tu mano los túneles donde desagua la soledad.

Retraído. Visitante ocasional de las pizarras despobladas. Tiza y barniz. Diviso el planear cansino de las nubes ocres de un desazón común. Común a nombres y a especies. Exhausta, cambia la vida de guión y la muerte de calendario. Nadie comprende nada. Pero vivimos, aun yermos y estériles, en los manantiales donde florece el vacío. Puede que un ángel se descuelgue al bajar el bastidor de esta obra improvisada. Puede que haya caras detrás del decorado. Y labios, aún puros, que nos anestesien con saliva y apósitos el corazón.

Contribuyo a la deforestación de las almas. Exprimo la tristeza. Ayer aprendí a llorar sin motivo.