Judas...
La historia ha cambiado. A estas alturas, o mejor dicho, a esas alturas (las divinas), la historia acaba de cambiar. Judas no vendió a Jesús sino que sólo hizo lo que éste le había solicitado. Judas fue, entonces, discípulo y alumno privilegiado. “Tú superarás a todos; sacrificarás al hombre que me recubre” le dijo el maestro. Vaya lío. La aparición del Evangelio Según Judas que ha dado a conocer la organización National Georgaphic tras casi 30 años de investigación, tira por los suelos todo aquello en lo que nos han hecho creer. Y lo peor es que la iglesia no sabe si aceptar la nueva versión. Claro, es lo que tiene esto de esperar 2000 años para dar una exclusiva. Hoy no podemos montar un careo en Salsa Rosa entre Judas, Jesús, Pilatos y San Pedro. Y mira que estaría interesante, aunque fuera sólo por ver el look que debía llevar esta buena gente y la cara que pondría el presentador ese estirado. Y en seguida saldrían en las revistas fotos exclusivas; “Judas y Jesús salen juntos del Asador del Monte del Olivo. Se confirman los contactos privados”. El maestro declara; “Es sólo una comida de amistad entre nazarenos, no hay nada más”.
Bueno, que me pierdo. Entonces Judas fue bueno, buenísimo, casi el más mejor amigo de Jesús al que confío la peor y más importante de las tareas. En privado, según afirman hoy en día, le pidió a Judas que lo vendiera con un beso a aquellos que lo querían encerrado. Entonces, Judas fue un héroe, capaz, por amistad, de entregar a aquel que más quiso sólo porque éste así se lo ordenó. ¡Vaya notición! Y vaya marrón. ¿Quién le pide ahora perdón a Judas? ¡Joder! Que llevamos dos milenios insultando a la gente llamándola Judas, equiparando ese nombre al del peor de los traidores. No imagino cómo se limpia el nombre de un tío después de 20 siglos. También, digo yo, que Jesús fue un poco cabroncete. Ya se lo podía haber pedido dando la cara, ahí, en la cena esa botellón que hicieron, delante de todo el mundo en lugar de colarle el brete por lo bajini. No sé, podría haber dejado algún testigo para defender al pobre Judas.
Ya decía yo. Ya decía yo que si Judas era tan perro no entendía por qué había devuelto, muerto Jesús, las 30 puñeteras monedas y se había colgado. Total, que para que Jesús quedara genial como un mártir, tuvo que dejar a Judas como un cerdo. No me parece serio, ni moral. Propongo desde aquí una disculpa general y un global reconocimiento a la figura de Judas y a la de toda su familia, los Iscariote, insultados y maltratados durante cientos de generaciones. Yo, por mi parte, desde este humilde recoveco, le pido disculpas: Judas, tío, lo siento. Nos habíamos equivocado contigo.
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